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lunes, 23 de enero de 2012

HAY COSAS QUE NUNCA CAMBIARÁN


Decir es diferente a hacer, como lo ilustró la sabiduría popular, del dicho al hecho hay un gran trecho. Así que el multi-publicitado (al guión es para separar la raíz multi de muchos, con publicitado, no de publicidad que tienen un orígen común, pero de citado publicamente) "nuevo pri", de nuevo no tiene nada y menos sus prácticas que son las mismas.

Éste país necesita los primerísimos auxilios para un moribundo, ser trasladado a una zona distinta de donde está y entrar a terapia intensiva para que no se desmorone. Y abúlicamente, los políticos siguen repartiendo cotos de poder, áreas de dominio exclusivo y torpemente, siguen suponiendo que el pueblo lo resiste todo.

Aquí quiero citar un correo que me envió una amiga con un chiste que no me hizo nada de gracia, aunque es muy ingenioso. Lo gracioso lo sepultó la horrible realidad, pero viene a ilustrar prefectamente el asunto:

Un señor que va en coche y se percata de que está perdido, maniobra y pregunta a alguien en la calle:

- ¡Disculpe!, ¿podría usted ayudarme? He quedado a las 2:00 con un amigo, llevo media hora de retraso y no sé dónde me encuentro!

- Claro que sí -le contesta- se encuentra usted en un coche, a unos 7 Km. del centro de la ciudad, entre 40 y 42 grados de latitud norte y 58 y 60 de longitud oeste.
- Es usted ingeniero, ¿verdad? -dice el del coche

- Sí señor, lo soy. ¿Cómo lo ha adivinado?

- Muy sencillo, porque todo lo que me ha dicho es "técnicamente correcto", pero "prácticamente inútil": continúo perdido, llegaré tarde y no sé qué hacer con su información.

- Usted es político, ¿verdad? -pregunta el de la calle.

- En efecto -responde orgulloso el del coche- ¿cómo lo ha sabido?

- Porque no sabe dónde está ni hacia dónde se dirige, ha hecho una promesa que no puede cumplir y espera que otro le resuelva el problema. De hecho, está usted exactamente en la misma situación que estaba antes de preguntarme, pero ahora, por alguna extraña razón parece que la culpa es mía...

Qué país, qué país...

martes, 4 de mayo de 2010

MÉXICO, CREADOR DE POBREZA.

Hernández, en La Jornada.

Mientras el presidente que tenemos se pavonea como periquito australiano sin impresionar ni a su esposa, cacareando cifras absurdas de una nación que sólo existe en mentes calenturientas como la suya, el resto del mundo pone rápidamente en contexto a la realidad.

El Banco Mundial dijo a los cuatro vientos que de cada dos latinoamericanos que cayeron en pobreza en el año 2009, uno es mexicano. ¡Chanclas! Eso es duro pues en la zona aumentó el número de pobres entre 9 y 10 millones, lo que significa que de acuerdo con lo anterior, 4.5 a 5 millones de esos pobres nuevos, son mexicanos.

Y basta interpretar una cifra sencilla como la población de este país, que es de 105 millones de personas; hacia 2008 el 47.7% era considerado como pobres, lo cual indica que fueron 50 millones. Y para 2009 se agregaron 5 millones más pues el porcentaje es ahora del 52.38%. Más pobres, menos empleos, economía más débil y Calderón diciendo que vamos mejor, saliendo de la crisis y con más empleos que nunca. Eso es un delirio digno de una fiebrícula vulgar.

Y al contrario, la décima parte de la población con mayor ingreso de éste país, pasó a embolsarse del 34.5 al 41.3% de la renta nacional. Así que por eso es que lo que dice Felipillo es una enorme mentira. Más pobres y mismos ricos (pero con más lana) era y sigue siendo su objetivo. No hacer crecer a ésta nación.

Y eso me recuerda a un correo que me mandó mi querido amigo Watson que a la letra dice:

"El rico vive del pobre. El policía dice que cuida a los dos. El ciudadano común se cuida de los tres. El trabajador mantiene a los cuatro. El vago vive de los cinco. El comerciante comercia con los seis. El abogado enreda a los siete. El cantinero emborracha a los ocho. El cura absuelve a los nueve. El doctor cura a los diez. El sepulturero entierra a los once. El partido en turno gobierna a los doce. El presidente engaña a los trece y, a su vez: Al rico lo hace más rico. Al pobre lo hace más pobre. Al más pobre lo hace pendejo con sus programas de bienestar social. A los pendejos los hace secretarios del Despacho, diputados, senadores y gobernadores; y así dejan de ser pobres.

El consuelo es que en México sólo cinco "personas" tienen problemas: ¡Yo, tú, él, nosotros, y vosotros!

Porque "ellos" la pasan fantástico.


¡Válgame Dior!